Guía del Sexo Anal para el Trabajador Sexual



                                    Guía del Sexo Anal para el Trabajador Sexual


5 Cosas que Nunca Deben Pasarse por Alto


El Sexo Anal se ha vuelto muy popular con el pasar de los años, y esta discusión se volvió más generalizada. Sin embargo, a pesar de su popularidad y su propaganda, el sexo anal no es un acto que se pueda llevar a cabo con poca preparación. Si está planeando poner el sexo anal en el menú, hay algunas cosas que DEBE hacer. He aquí cinco de los fundamentos básicos del sexo anal.


                                


1. Ponga en Práctica una Higiene Apropiada


El aseo es el aspecto más importante del coito anal. El recto se ve obligado a tener trazas de materia fecal, y esto incrementa la probabilidad de transmisión de bacterias, lo cual a su vez incrementa el riesgo de contraer infecciones. Al asegurarse de que la región anal esté lo suficientemente limpia, esto reduce el riesgo de generar algún desorden accidental.

 

Hay varios enemas disponibles en el mercado para asegurarse de que la parte de limpieza se realice de manera fácil y cómoda. Sin embargo, siempre asegúrese de que el líquido utilizado sea propicio para el área interna rectal. El área interna rectal está compuesta de paredes celulares más sensibles y esto puede incrementar la probabilidad de quemadura. Siempre asegúrese de discutir la higiene con su cliente. Mientras hay algunos que estarán conformes simplemente con encontrarlo listo, otros pueden preferir estar presentes ya sea para llevar a cabo o para observar el proceso de ducha anal (¡puede cobrar extra por este servicio!).

 

Las prácticas de higiene apropiadas se extienden más allá del cuerpo, especialmente en el caso en que se incluyan juguetes sexuales en la sesión. Cada juguete tiene instrucciones de limpieza, debidamente provistas por el fabricante para ayudar a que el cliente mantenga el juguete en las mejores condiciones. Antes y Después de cada juego, siempre asegúrese de que los juguetes se limpien exhaustivamente y se higienicen, especialmente si se utilizan con varias parejas.


                                


2. Siempre es Mejor Estar Seguro

 

El sexo anal viene con su propio conjunto de riesgos. De acuerdo a los expertos, es 13 veces más probable contraer infecciones a través del sexo anal, en comparación con la penetración vaginal. Por tener un revestimiento interno tan sensible, el recto tiene mayor tendencia a sufrir desgarros, haciendo más probable contraer ETS a través de los cortes y las heridas. En consecuencia, esto significa que la protección durante el sexo anal debe tratarse con suma importancia. Los condones son una apuesta segura, y pueden utilizarse para envolver los juguetes y el pene y puede utilizarse un condón femenino en la cavidad anal. Los besos negros también requieren de emplear una forma de protección, y las barreras de látex bucales son una muy buena forma de protección contra las infecciones orales.

 

Además, también se debe tener cuidado para asegurar que no haya transferencia bacteriana dentro del orificio. En la mayoría de los casos, habrá presencia de materia fecal, sin importar cuán reducida. En consecuencia, esto significa que hay presencia de bacterias, por ej. E. coli. Cuando se cambia de un orificio al otro, siempre asegúrese de cambiar el condón por uno nuevo. Esto también se aplica a los juguetes, que también deberían limpiarse para deshacerse de cualquier traza de fluidos que les haya quedado. Cuando planifique la sesión, siempre exponga las medidas de protección que se implementarán, para evitar los problemas de comunicación de las expectativas entre usted y su cliente.


                                


3. Cuanto más Lubricante, Mejor

 

A diferencia de la vagina, la región anal no tiene capacidad de autolubricarse. Por este motivo, siempre hay necesidad de abastecerse con la mayor cantidad posible de lubricante. Sin embargo, los lubricantes oleosos deben mantenerse al margen de la escena sexual anal. Con los lubricantes oleosos, hay alta probabilidad de que degraden al condón, volviendo inútil el uso del condón. Con el sexo anal, resulta útil el uso de lubricantes acuosos. Sin embargo, es mejor conseguir los que tienen una base más pesada, ya que no se absorben con rapidez, y la frecuencia de reaplicación se hace un poco más espaciada. Nunca escatime en la lubricación, ya que hace la diferencia entre una sesión de sexo anal incómoda y una placentera.


                                


4. Historias de Juguetes: El Tamaño Definitivamente Importa

 

Los tapones anales, los vibradores, las cuentas anales... etc son sólo algunos de los juguetes que tienen probabilidad de aparecer en su sesión anal. Ya sea a pedido del cliente o de usted mismo, los juguetes son una muy buena forma de convertir la sesión en una experiencia más intensa y orgásmica. Sin embargo, hay varios factores a tener en cuenta cuando se introduce este juego. El factor más importante es el tamaño del juguete. Los músculos anales son más rígidos, y en consecuencia lograr una penetración de seis pulgadas no es algo que se pueda sacar de abajo de la manga. Antes de incorporar juguetes, siempre asegúrese de que está conscientemente al tanto de cuánto puede acoger. De esta forma, usted establece expectativas realistas para su cliente y se asegura de no lastimarse durante la sesión.


                                



5. Tiene Derecho a NO Quedarse Callado

 

El sexo anal requiere de un alto nivel de comunicación para asegurarse de que no haya riesgo de causar un daño irreparable. Cuando la molestia se vuelve dolor, esto se debe informar inmediatamente. Siempre hay un riesgo inherente de causar daño al recto si el sexo es intensamente duro o si se gasta la lubricación. Los límites del juego sexual se deben discutir exhaustivamente y el juego extremo debe tener determinadas sus palabras seguras. No puede salir nada bueno de soportar el dolor en silencio, y no hay necesidad de avergonzarse si el juguete resulta ser demasiado. Siempre asegúrese de que el cliente comprenda su oferta, sus límites y que no hay garantías de que el juego alcanzará la intensidad deseada, especialmente si la molestia se vuelve intolerable.

 

Sea inteligente.


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